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::: REPORTAJES :::

EL REPORTAJE DEL AÑO:
CRISTIAN DELPECH


Cristian Delpech CRISTIAN DELPECH, argentino, 29, no necesita demasiada presentación. Diecisiete veces Campeón del mundo, durante años ha ganado todos los torneos de flair más importantes del planeta. La admiración por su flasheante estilo, la naturaleza centelleante del showbarman en su máxima expresión, así como su carismática personalidad, generó el reconocimiento de todos los públicos frente a los que actuó, profesionales o no. Todas las publicaciones, en todos los idiomas, no hicieron otra cosa que reconocer su increíble talento. Mesa de por medio se lo ve sereno, piensa lo que dice, habla rápida y aplomadamente.


Forum Bartender's School: En algún momento, allá en tus principios, ¿llegaste a soñar con que irías a ocupar el lugar que hoy ocupás en el mundo del flair bartending, una leyenda, un mito?

Cristian Delpech: Realmente nunca me propuse una meta, como ser campeón del mundo o algo así. La razón es simple: en mis comienzos (te hablo del año 95) no habían campeonatos ni torneos de la importancia que hay hoy, o en todo caso eran muy pocos. Pero bien pensado sí, creo que tuve un sueño "Algún día -me dije- voy a trabajar en Las Vegas" y también me propuse, también algún día, tener mi propio bar. Y lo voy a hacer. Por ahora... bueno, estoy por la mitad.

FBS: Un bar de Cristian Delpech deberá ser, uno supone, algo bastante especial...

CD: Y sí, uno quiere que resulte algo especial, ¿no? Yo me siento y actúo muy profesionalmente y no pienso que necesariamente tenga que ser una cosa lujosa, me gustan las cosas bien, lo bien hecho, los buenos resultados.

FBS: Hablando de aquellos comienzos de la legión que se volcó a USA a trabajar y a competir, ¿tuviste algún modelo a seguir, alguien te impactó?

CD: Modelos no, pero sí aprendí por ejemplo a competir con Alan Mays y Bill Long, dos leyendas americanas del flair, y entrené con ellos. Pero también ya entrenaba aquí, en Argentina, allá por los 95, con Marcelo Benítez y Martín Russian.

Cristian Delpech

FBS: Claro, siempre prensamos que Marcelo Benítez, que fue Instructor en Forum, fue en realidad el primer showbarman argentino y centro y sudamericano...

CD: Sí, claro, yo pienso que sí, que fue el primero y el primero en enseñar también... Si bien no sé, yo por aquellos años ya tiraba también...

FBS: Por aquellos años Marcelo trabajaba en New York City, que estaba de re onda, y con una clientela que ignoraba el flair, que le tiraba maníes...

CD: Sí, sí, es verdad... Lo que sí siempre tuve como modelo fueron deportistas, o gente con mucha determinación en lo suyo, qué sé yo, deportistas como Michel Jordan, como Diego, gente de garra que sabe lo que quiere y trabaja durísimo para eso, ¿no?. Como flairbartender acá en Argentina no, porque yo mismo fui uno de los primeros, no había nadie compitiendo afuera como para yo decir voy a seguir a esta persona a ver qué o cómo lo hace... Uno siempre está inclinado a marcar la propia tendencia y ese impulso arrancó en mí desde el comienzo.

FBS: ¿Trabajaste aquí, en Hard Rock Café? ¿En Sahara Continent también? Creo que fue en la época en que se la llamaba La Catedral del flair.

CD: Trabajé en Sahara tres veces... Trabajé en TGFridays, trabajé en el famoso Junior Open Plaza cuando estaba abierto y trabajé en provincia también...

FBS: ¿Y cuánto hace que no trabajás en Buenos Aires?

CD: Hice un show el año pasado, un seminario que se hizo a última hora. Eso fue lo último. Lo hicimos en Mar del Plata, pero acá en la capital, Buenos Aires, hace muchos pero muchos años...

FBS: ¿Y qué sensación te produce volver?

CD: La sensación me la produce volver aquí, al Hard Rock Café, porque fue aquí donde empezó todo en realidad para los argentinos que estamos en esto. Los primeros torneos, competencias de flair... Es alucinante porque todas las estrellas argentinas y mundiales pasaron por acá, por este mismo escenario donde voy a actuar hoy. O sea, gente como Matías Supan, mi hermano Rodrigo, Adriano Marcellino, Danny Rossi, Cristian Oldan, toda gente que hoy está trabajando en el exterior, que es super reconocida y es seguro que me estoy olvidando de muchos. Este escenario tiene su historia, ¿no?...

Cristian Delpech FBS: ¿Recordás tu primer maestro? ¿Hubo un primer maestro o alguien de aquella camada, que no sea argentino, que al menos te haya impresionado?

CD: ¿De aquella camada?

FBS: Previamente... ¿sos impresionable?

CD: Sí, sí. Soy impresionable. Me impresiona mucho la gente que recién empieza y que crece muy rápido. Es que no lo espero, no espero ver lo que harán y de repente los miro y... ¡uahh! Los de la camada de la que fui parte era una generación en la que estábamos aprendiendo con videos del exterior y entonces, obviamente, si yo estaba mirando lo que hacen los chicos, lo que hacíamos todos, era lo que se hacía en el exterior. Recuerdo que en la sala donde entrenábamos, éramos Cristian Córdoba, Matías Supan, Danny Rossi y Hernán Marcovich. Siempre entrenando y haciendo las cosas que hacían los norteamericanos. Me sorprendía ver algo que nunca había visto antes, generalmente eran cosas que ya habíamos visto colectivamente en videos. Entonces, sorprendía que alguien sacara algo primero, algo que de pronto te dejaba con la boca abierta, "mirá como malabareo cuatro..." Uuhh. Qué bueno. Pero sí, me acuerdo de mucha gente, Cristian Oldan, Matías Supan, Danny Rossi en aquella época ya se destacaban...

FBS: Todos referentes notables del flair argentino...

CD: Sí, sí... Matías empezó después que yo pero él empezó muy fuerte. Tenía mucho nivel, sabés, para la época era el mejor de acá, de Argentina, o Cristian Córdoba, con un flair de mucha originalidad, muy creativo. Pero mi camada es más bien... Martín Russian, a quien siempre le encantó el flair, siempre lo divirtió. Hoy no lo ejerce pero bueno, es de aquella hornada.

FBS: Con Martín hace poco pasó algo increíble. Un día estaba de visita en la escuela Adriano Marcellino, que venía de Londres, tomábamos café, bueno pasábamos el rato. De repente, timbre. Escucho por el portero una voz preguntando por los cursos. Adelante, adelante. De pronto se pinta Martin Russian de cuerpo entero. Los abrazos, claro, la joda. Y de pronto se vieron los dos, Adriano y Martín. Chau, fue un pequeño escándalo de alaridos y abrazos. Adriano y Martín hacía años que no se veían y se dio que se encontraran aquí, en Forum, donde los dos fueron alumnos.

CD: ¡Qué bueno!

FBS: Bueno, hubo fotos, etc. Y todo arrancaba en aquellos años de que hablábamos, ¿no? A propósito, ¿qué diferencias notables podrías establecer de aquel flair promediando los 90, y lo que se ve ahora en muchos países, en todos los continentes?

CD: La diferencia podría decirse que está en un punto: los chicos aprenden ahora muchísimo más rápido. Tienen dvds, videos para mirar continuamente y en la web se encuentra mucho material también, por lo que todo es realmente más acelerado que en la época cuando nosotros empezamos. En aquellos tiempos no había de dónde sacar movimientos, no había de dónde sacar cosas. Todo se basaba entonces en la creación, y la creación lleva más tiempo, es inevitable. Entonces la gente ahora gana nivel rápidamente, el nivel propiamente dicho es mucho más alto, se hacen mejores cosas con la música, el show es mejor, más brillante y explosivo, la gente es más carismática, se trabaja en todo eso. También hay más torneos en todo el mundo. Cada mes hay torneos importantes en todo el mundo, más de uno, y no se puede ir a todos. Entonces, esa es quizá la mayor de todas las diferencias, ¿no?, el aprendizaje es mucho más rápido. Y el nivel alcanzado, obviamente... Si mirás lo que hace una persona ahora y lo trasladás a los 90... no lo podrías creer, hubieras dicho no, no, eso es imposible...

FBS: Claro. Todos habíamos visto a Tom Cruise en Cocktail y esas rutinas se verían hoy como una simplonería.

CD: Y sí, se vería lo que hoy aprende una persona en un día...

Cristian Delpech FBS: Viendo la legión de chicos que hoy transpiran la camiseta buscando avanzar en la especialidad en todo el mundo, uno tiende a preguntarse si esto decaerá, simplemente como una moda, o está destinado a perdurar.

CD: Creo que esto va a seguir porque la tendencia está marcando eso... Lo que se ve, además, es que está creciendo y en muchos lugares crece cada día más. En Argentina tiene su crecimiento, el fenómeno es igual, que es un tema que desarrollaré en el seminario, donde veremos la importancia creciente del working flair y de las cosas más modernas que hay afuera y que sirven y que aquí hace tiempo se aplican. Bueno en este seminario veremos esas cosas. Esto se hace para que, bueno, el flair siga creciendo y siga yendo para arriba. Acá hay muchísimo material humano. Sin ir más lejos los mejores flairbartenders del mundo están acá, en Argentina. Pensá en esto: si hoy por hoy hubiese una Copa Davis de flair y tuviéramos que elegir cinco, diez bartenders para competir, bueno, no podríamos perder nunca. No, no podríamos perder.

FBS: Es verdad. Pregunta, cuando desarrollás una rutina nueva, qué punto requiere para vos mayor concentración y trabajo? ¿Le das, por ejemplo, mucha importancia a la parte física?

CD: Sí, sí, hay que ir al gimnasio, la parte física juega en el conjunto. Si uno se ve bien físicamente, se sentirá sicológicamente bien y va a tener un alto grado de plenitud en lo que hace y sabe que todo eso se verá mejor en el escenario. Eso se refleja mucho en la rutina o en el show que le dará a la gente y la gente lo percibe claramente. Todo es importante, el estado físico, el nivel de entrenamiento con los movimientos, si salen, si no salen, cómo uno arma la rutina, de principio a final, cómo pone la música, etc. etc. Hay muchos factores que juegan para ganar a nivel alto, incluyendo cosas nuevas, las que se te pintan cada día.

FBS: ¿Incluirías la alimentación, el estilo de vida?

CD: Sí, por qué no. O sea, claro, si vos querés llevar las cosas al máximo nivel, sí, sin ninguna clase de dudas. Una buena alimentación, una buena dieta supone una elevación del estado físico, un verte y sentirte mejor, cosas que inevitablemente se reflejarán en el trabajo.

FBS: Se te ve un poquito grosso, Cristian.

CD: (ríe) Y sí, desde que me tomé estos días en Argentina, bueno, te imaginás, asado todos los días, asado y facturas.

FBS: ¿Alguna opinión sobre la importancia del estilo, del smoothness, dentro de lo que es la rigurosidad de los torneos? Te lo pregunto porque es algo que genéricamente todo el mundo ha destacado en vos.

CD: Y, sí, es mucha, muchísima la importancia que tiene. Es precisamente eso que acabás de decir, el estilo es precisamente aquello que te hace destacar de todos los demás. Es la diferencia. Hay mucha gente que puede realizar los movimientos que yo hago pero no le va a salir como eso sale de mí. Es lo que profundamente uno pone. Uno debe preparar sus rutinas de un modo parecido al baile, algo así. Todos bailamos pero todos somos diferentes al hacerlo, cada quien es uno mismo cuando baila. Ser uno mismo. La clave del estilo está en ser uno mismo. Cómo muevo las manos, cómo las estiro, cómo las contraigo. Me muevo para un lado, me muevo para el otro. Es una coreografía propia e intransferible, forma parte de uno mismo y es lo que hay que poner en escena, ¿no?. Es tremendamente importante, Cacho.

FBS: ¿Qué características son, hoy por hoy, las más importantes para competir? ¿La velocidad, el estilo, la dificultad, la originalidad, la suma de todas las características?

CD: La suma de todas las características, el conglomerado completo. Si bien, dependiendo del torneo, hay diferentes formas de puntuación, no podés dejar afuera a ninguno de los condicionantes.

Cristian Delpech FBS: ¿Hay que especular con los puntajes? ¿O caso contrario hay que jugarse el todo siempre?

CD: Hay que saber cómo competir, hay que ser inteligente en cómo competir. No necesariamente hay que jugarse todo, todo. Pero es importante que uno tenga una buena dificultad, un atrayente smoothness, un overall armónico y la presencia que instalás detrás del bar.

FBS: ¿Leés particularmente los reglamentos, sabés por quiénes está compuesto el jurado?

CD: Sí, sí. Conozco a los jurados, sé lo que le gusta a cada uno y también inspecciono el lugar, observo la altura del techo, cómo están puestas las luces, cuánta gente va a haber, dónde estará sentado el jurado, todo, todo. Qué distancia tengo entre la parte de adelante y la de atrás, la música, el nivel del audio, todo.

FBS: Respecto de los puntajes, ¿hacés un trabajo de cálculo? ¿Pondrás, por ejemplo, más acento en la dificultad que en otros aspectos, cosas así?

CD: Y, sí. O sea, inteligentemente puede o debe hacerse. Yo mucho no lo hago porque creo que conozco casi todas las competencias y creo saber qué se requiere para ganarlas. Pero es una especie de aspecto inconsciente, es algo que, de un modo experimental o inutuitivo, lo sé de antemano. Pero si te ponés a pensar, sí. Hay que fijarse en todo, me fijo qué hay que tener, de qué podría prescindir.

FBS: Competiste hasta el hartazgo. En la comunidad de bartenders siempre se dijo que entrenabas casi compulsivamente, que el training formaba parte fundamental de tu vida.

CD: Sí, sí, es verdad. Obviamente ahora no tanto como antes. Los tiempos no son los mismos. Uno tiene familia, el trabajo. Está Dominguito también, mi hijo. Pero claro, si tengo por delante un campeonato, un torneo, me pongo a entrenar más horas y todo el tiempo que crea que hace falta. Pero si no, bueno, hay tantas cosas que hacer durante el día, ¿no? Pero sí, he llegado a entrenar muchas, muchas horas diarias. Y todos los días.

FBS: Participaste en todos los torneos muchos años. ¿Pensaste en algún momento cambiar de oficio, te cansaste, alguna etapa negativa?

CD: No negativa. Uno, como cualquiera tiene momentos altos y bajos a lo largo de cualquier carrera. Curiosamente lo que puede ser negativo puede perfectamente resultar positivo, es necesario pasar por ciertas etapas y seguir adelante para salir más fuerte. Todo el mundo tiene altibajos, es inevitable. En ese plano, de pronto uno no crea tantos movimientos o rutinas nuevas, las cosas parecen no querer salir. Pero también hay momentos en que sí, uno está particularmente creativo entonces. Hay momentos en que sólo se trata de entrenamiento duro. Pero no, nunca pensé en cambiar de carrera. Para nada. O sea, amo lo que hago, amo el flair, siempre lo hice. Bueno, por eso estoy acá.

FBS: Tenemos en Forum una gran cantidad de alumnos que llegan de todo el mundo. México, Venezuela, Brasil. Incluso de países no hispanoparlantes, Australia, Francia o Portugal. Bartenders que hacen un largo viaje, imbuídos de la idea de que en Argentina está el mejor flair, algo que quieren tener. Entre nosotros hay muchas buenas escuelas, en Argentina el flair pegó. ¿Cómo viviste eso, allá en los comienzos?

CD: Me impactó de inmediato. Fue un flash, lo sentí con todo el cuerpo. De pronto sentí que eso era para mí, y que al primer tipo que revoleó una coctelera y una botella yo le estaba debiendo mucho. A Dios gracias hoy tengo un buen vivir gracias al flair. Y por eso es que hago tantas cosas por el flair, tratando de que crezca en todos lados. Por eso estamos en un seminario hoy, acá. Es un ciclo abierto a todos, no cobramos entrada. Me parece que es una picardía que haya gente que tiene mucho talento y no lo aprovecha al cien por cien, lo que es una lástima. A veces la gente se aburre o no llega a ver ciertas cosas que nosotros vemos y es como que se quedan por el camino. Personas que pudieron haber llegado a muchísimo más. Personalmente me siento bien. Siento orgullo y esa pasión de ser argentino, obviamente siempre está en mí. Siempre.

FBS: ¿Algún nombre, alguna apuesta a futuro respecto de la estela de grandes figuras que podrían quizás algún día, llegar a sucederte?

CD: Mi hermano. Sí, Rodrigo, sin ninguna duda. El ya me ganó dos veces, en dos torneos re importantes, muy grossos, el King of the Rings, en Las Vegas y en el Road House, en Londres. Me ganó en la última versión del Road y fijate que se trata de uno de los más prestigiosos de todo el circuito internacional. Bueno, el nivel que tiene Rodrigo es increíble. Hace cosas que no hay persona que pueda hacerlas. Tiene una enorme variedad y tu sensación, como lo que me produce a mí que desde luego lo conozco mucho, es de que posee un flair interminable, inagotable. Es realmente increíble. Obviamente le falta experiencia, que es lo que está adquiriendo a grandes pasos, pero está apareciendo su más íntimo carisma. Es una persona muy querida en todo el mundo, es más que aceptado. En donde participa siempre es primero o segundo, y eso dice todo.

Rodrigo Delpech
En la foto: Rodrigo Delpech

FBS: Por supuesto, en el mundo del flair se habla de todo. Una de las cosas que se corrieron es que antes de ser flairbartender fuiste verdulero.

CD: Sí, es verdad, yo trabajé en una verdulería. Pero es que trabajé en muchas cosas, sabés. No fui estrictamente verdulero profesional, sólo despachaba, atendía. También fui vendedor de servicios de emergencia, en un video club... Tuve muchos, muchos trabajos. Pasé por fábricas. A Dios gracias es también algo que te hace valorar lo que hacés y cómo te va en esto. Cuando llegás a ciertos lugares o en ciertas etapas de tu vida, te hace valorar más lo que tenés o por las cosas que pasaste. Trabajar mismo como barman... El trabajo del barman argentino es muy duro a veces, depende del lugar en que se trabaje. Cuando trabajaba en provincia tenía que armar la barra, traer todas las botellas del depósito, todo el set up, el checking de tres estaciones distintas, trabajar toda la noche y cuando cierra el bar limpiar todo, ordenar cada cosa en su lugar y recién después irte a tu casa. Doce, catorce horas. El trabajo de verdulero no era nada comparado con eso, te lo aseguro.

    Cristian Delpech y su hermano, Rodrigo
Cristian y Rodrigo Delpech FBS: Trabajar como barman, vivir como barman, pensar como barman, sentir como barman... ¿marca alguna diferencia importante con otros oficios?

CD: Es como uno lo tome. Puede ser un oficio, puede ser un pasar, puede que uno lo haga para pagarse la universidad, para esto, para lo otro, o puede ser también una carrera. Yo lo tomé siempre como una carrera profesional. En USA puede ser perfectamente una carrera profesional. Pero en Inglaterra, por ejemplo, o en otras partes, el bartender es eso, el bartender, mucha bola no le dan. Pero lo que tiene que ver es lo alto a que uno puede pretender llegar, a las propias aspiraciones. Yo a todos los lugares que fui, a trabajar, a dar show, siempre estuve muy bien atendido, me trataron con respeto, siempre pusieron a mi disposición lo que pedí. Lo que quiere decir que como bartender uno puede obtener un gran respeto y por supuesto un muy buen pasar, ¿no? Una buena vida, sí.

FBS: Ya estamos terminando. ¿Qué le dirías a un chico, a una chica que empiezan, que están logrando sus primeros aciertos y también sufriendo sus primeros errores? Ellos miran tus videos y tratan de imitarte.

CD: Mhh (piensa unos largos momentos) Les diría que está bien que traten de imitar en un principio, aprender de otro no está mal. Por el contrario, es la manera más rápida de aprender. Se adquieren las bases, los movimientos básicos y clásicos. Pero más tarde, cuando esto ya se obtuvo y hay destreza suficiente, ahí no. Ahí comienza a pesar el estilo, lo que fluye de uno, lo más importante que hay que encontrar. El modo de moverse, de mirar, casi. Como te mencioné antes, el estilo es decisivo. Es como la personalidad, la naturaleza, el carácter de una persona, todo junto. Todo eso transmitido al flair es el estilo. Va surgiendo de a poco, también con el entrenamiento y la competencia. En esta disciplina no se puede pasar de un nivel a otro sin eso, sin incorporar los pequeños desarrollos necesarios. Hay que entrenar bajo toda condición, cansado, nervioso, harto, sintiéndote que serás el mejor del mundo y agachándote cuarenta mil veces a recoger elementos caídos. De ahí también fluirá la personalidad, el estilo.

La entrevista terminó. Cristian se irguió, nos tiró un abrazo. Hubo algunas fotos. El Hard Rock Café estaba atestado de gente impaciente por ver y escuchar al ídolo máximo del flair. Se escucharon las primeras palabras de Martin Russian anunciando el inicio del seminario. Cálidamente, Cristian envió un saludo particular para toda la banda de Forum y salió hacia el escenario como siempre debe haberlo hecho en su vida, genio y figura de legendario campeón.



Algunas vistas de Las Vegas



Bienvenidos a la ciudad del pecado!


El Mandalay Bay Hotel


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El Caesar Palace


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También tienen pirámides! En el Luxor:


Y no podía faltar para los chicos, el Disneyland Hotel.




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